Astronomía: El cielo y las mujeres en los mitos y en la historia
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Astronomía: El cielo y las mujeres en los mitos y en la historia
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Escrito por Xaro Nomdedeu Moreno   
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Astronomía: El cielo y las mujeres en los mitos y en la historia
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A pesar de que la contribución de los saberes femeninos ha sido sistemáticamente eliminada de todas las historias, es posible rastrearla en los mitos y leyendas que decantan las creencias populares.

El culto a la Luna lo fue a la sabiduría de las leyes naturales y a los poderes creativos y fértiles de la Naturaleza dadora de la Vida y de la Muerte y artífice del renacimiento anual. En las latitudes medias, se puede asignar una estación a cada una de las etapas de ese renacimiento. Las estaciones llevaron a la observación de los cielos y los periodos de las mujeres llevaron al descubrimiento de la analogía entre los ciclos de la luna y el ciclo menstrual de la mujer. La divinidad lunar fue adorada como el mismo principio femenino.

En las primeras civilizaciones, cuando los dioses y las diosas fueron personificados, existían diosas que controlaban muchos aspectos de la vida y el destino humanos. “El que las mujeres hubieran ascendido hasta la cima de la divinidad refleja la posición que ocupaban, dentro de la sociedad, antes de que se implantara la familia patriarcal, la propiedad de la tierra y la división de clases."1

La degradación de las divinidades femeninas a favor de los dioses comenzó con el nacimiento de ese sistema patriarcal, que en Egipto se supone hacia la V dinastía del imperio antiguo.

Esta degradación es ya evidente en la mitología grecolatina, escrita en el cielo, pedagógicamente, en la Ilíada y la Odisea:

Con aquel dulce viento, Ulises divino desplegó su velamen; sentado rigió con destreza el timón; no bajaba a sus ojos el sueño, velaba a las Pléyades vuelto, al Boyero de ocaso tardío y a la Osa, a que otros dan el nombre del Carro y que gira sin dejar su lugar al acecho de Orión; solo ella de entre todos los astros no baja a bañarse al Océano. La divina entre diosas Calipso dejó dicho a Ulises que arrumbase llevándola siempre a su izquierda." Odisea, Canto V (269-277)

La Osa no baja a bañarse al Océano porque Zeus, el dios Todopoderoso, así lo dispuso:

El nombre de las Osas proviene de Arcas, que significa oso en griego. Arcas fue hijo del dios Zeus y de la ninfa Calixto, de la corte de la diosa Diana. Calixto fue expulsada por Diana tras dejarse seducir por Zeus. La diosa Hera, esposa celosa de Zeus, convirtió a la madre, Calixto, y al hijo, Arcas, en osos. Zeus los puso en el cielo, una junto al otro y Hera, envidiosa de verles en el cielo, pidió a Poseidón, el dios del mar, que les prohibiera bañarse en sus verdes aguas, por eso nunca llegan a tocar el horizonte.

Al otro lado del espejo, Casiopea, reina de Egipto, gira en el cielo en torno a la estrella Polar, junto a su hija Andromeda y su esposo Cefeo.

La hermosa Casiopea se creía más bella que las nereidas, ninfas de los mares. Furioso, Poseidón envió un monstruo al país. Consultado el Oráculo, éste indicó que, para aplacar al dios de los mares y los océanos , Andrómeda debía ser encadenada a una roca, en la orilla de la playa, para ser devorada por una monstruosa ballena. Perseo, hijo de Júpiter y esposo de Andromeda, salvó a la princesa montado sobre Pegaso, el caballo alado. Desde entonces evoluciona junto a ella en las noches boreales y sigue protegiéndola de la ballena a la que estaba destinada en sacrificio.



 

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