Picatoste Rodríguez, Felipe (1834-1892) - Página 2
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Picatoste Rodríguez, Felipe (1834-1892) - Página 2
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Escrito por María Victoria Veguín Casas (IES Beatriz Galindo)   
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Picatoste Rodríguez, Felipe (1834-1892)
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La política ocupó un lugar importante entre sus prioridades y tras el triunfo de la Revolución de 1868 en la que él había participado activamente tuvo un cargo en el Ministerio de Fomento presidido en aquel momento por Ruiz Zorrilla. Su labor quedó reconocida por la propuesta y la elaboración de varios Decretos para reformar la enseñanza dotándola de más libertad. Poco tiempo después se le nombró para dirigir la Gaceta de Madrid, que era un periódico oficial.

En el trienio 1883-1885 vuelve a ocupar un cargo en Fomento. En 1890 accedió al Cuerpo de Archiveros y bibliotecarios.  Sobre su vida familiar se tienen pocos datos. Según un registro genealógico que aparece en Internet se casó y tuvo tres hijas. Los últimos años de su vida se dedica fundamentalmente a escribir. Murió en Madrid el 29 de septiembre de 1692.

Obras matemáticas

La producción escrita de Felipe Picatoste fue muy abundante y variada pues su  cultura le hacía interesarse por un gran número de temas: la política, las lenguas, las matemáticas, la física, la fotografía, la historia, la religión, etc. A través de sus numerosos artículos  en revistas y periódicos y de sus libros realizó una gran labor de divulgación científica. Entre sus prioridades estuvieron las bibliotecas populares entregando a Echegaray, cuando éste era ministro de Fomento, una memoria sobre las bibliotecas populares por la que ya merecería el reconocimiento de los pedagogos.

En el catalogo de la BNE hay 72 registros con su nombre como autor aunque hay que advertir que entre ellos hay varias ediciones de la misma obra que tuvieron muchas reimpresiones  y también hay cartas del autor a otra personalidades del mundo de la cultura. En este artículo  vamos a destacar su contribución al pensamiento matemático a través de las siguientes obras:

1) Explicación del nuevo sistema de pesas y medidas (1853).

2) Elementos de Matemáticas (1860) Esta obra tuvo dos tomos. El primero dedicado a la Aritmética y el Álgebra que tuvo su primera edición en el año 1860 pero que tuvo muchas ediciones y reimpresiones porque fue declarada obra de texto tanto para España como para países de Ultramar. Su estudio es importante para la historia de la enseñanza de las matemáticas en España. El segundo tomo de Los Elementos trataba sobre Geometría y Trigonometría.

3) Principios y ejercicios de aritmética y geometría para alumnos de segunda enseñanza (1861)

4) Vocabulario matemático y tecnológico (1862) que se ha vuelto a reimprimir en 1994. Comienza este vocabulario haciendo una revisión histórica de los diccionarios de Matemáticas  que se habían publicado en Europa hasta ese momento. El primer diccionario parece ser que lo escribió Conrado Dasipodio en 1573.

Picatoste acompaña  las definiciones con observaciones lingüísticas; por ejemplo, dice que al ángulo agudo acompaña cierta idea de penetración , de percepción clara. En el lenguaje vulgar agudeza es un rasgo de ingenio aunque también se emplea para expresar algo rápido y peligroso cuando se dice por ejemplo, una enfermedad aguda.  El ángulo recto significa algo estable, rígido, inalterable.

Entre las curiosidades que podemos leer es que se llamaba zetema  a un problema que exigía para su resolución la demostración de algún teorema.

5) Aritmética práctica para uso de las escuelas de primera enseñanza (1867)

6) Apuntes para una biblioteca científica española del siglo XVI: estudios biográficos y bibliográficos de ciencias exactas, físicas y naturales y sus inmediatas aplicaciones en dicho siglo. El origen de esta obra estuvo en el discurso de D. José Echegaray en su ingreso en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales .Este discurso titulado  “Historia de las Matemáticas puras en nuestra España” en él que prácticamente afirmaba que no había existido ciencia en España salvo algunas excepciones, hizo  reaccionar a Picatoste y a otros intelectuales que comenzaron a estudiar exhaustivamente el siglo XVI.

Esta obra de Picatoste, que es imprescindible para el estudio de las matemáticas en el siglo XVI, fue premiada por la Biblioteca Nacional en un concurso público que se convocó en el año 1868. Esta obra reúne a lo largo de sus más de 400 páginas a modo de diccionario los autores del siglo XVI dando una semblanza de su biografía y un comentario de sus obras.

Además el libro recoge al final varios  apartados también muy interesantes, entre ellos:

  • Obras anónimas y manuscritos.
  • Autores españoles del siglo XVI que se dedicaron a la enseñanza.
  • Autores españoles cuyas obras fueron traducidas a otras lenguas.
  • Una relación de editores e imprentas de los libros que se relacionan.
  • Una relación de poblaciones dónde se imprimieron los libros que se citan.
  • Un índice por orden de materias. En la parte de matemáticas y sus aplicaciones hay más de cien autores y también hay más de cien autores en el apartado de astronomía y geodesia.

7) El tecnicismo matemático en el Diccionario de la Real Academia Española (1873). El autor declara al comienzo que cuando escribió el Vocabulario matemático consultó el diccionario de la Real Academia en muchas ocasiones encontrando inexactitudes y defectos y ello le impulso a realizar esta obra que hubiese querido realizar a continuación pero sus múltiples tareas se lo impidieron. La obra de 160 páginas consta de cinco partes: La Academia ante la Ciencia, II) De la falta de voces técnicas en el diccionario. Una de las vocea que faltaba en ese momento era abscisa. De la falta de exactitud en las definiciones. Un ejemplo que pone es el de algoritmo definido como “Ciencia del cálculo, teoría de los guarismos, Aritmética”  IV. Catalogo de voces matemáticas mal definidas. V. Sinónimos matemáticos

8) Los Diálogos del bachiller Pérez de Moya, anotados y precedidos por un prólogo por D. Felipe Picatoste.  Pérez de Moya  había publicado estos Diálogos libro que consta de dos partes. En la primera parte dialogan Antímaco1, que se asombra de que haya gente que lea libros de matemáticas,  y Sofronio, que podría representar al autor, que defiende la necesidad de conocer esta disciplina. En la segunda parte se añaden dos nuevos personajes a los diálogos.

Felipe Picatoste lo único que hace es añadir algunas notas a este texto en la que da la solución  algunos de los problemas que se proponen empleando métodos algebraicos

9) La estética en la naturaleza, en la ciencia y en el arte 1881. En este libro analiza el empleo de la línea recta, la línea curva, los poliedros, la esfera, el cono y el cilindro en diferentes contextos aunque, si bien algunos comentarios suyos son afortunados, puede llamar la atención que sea un libro  sin ningún dibujo

10) El universo en la ciencia antigua (1881).  En esta obra prueba una vez más sus conocimientos enciclopédicos porque aborda religión y astronomía en las culturas antiguas de Asía y África, entre ellas la india, china, persa, caldea, egipcia, etc.  El capítulo segundo lo dedica al pueblo hebreo. Los capítulos tercero y cuarto a las distintas escuelas de pensamiento que se suceden en Grecia y el quinto y último a la filosofía alejandrina.

Por último señalar que, al parecer, no existe ningún estudio monográfico dedicado a este autor que evidentemente reúne los méritos para ello.

Nota

Las obras comentadas de Felipe Picatoste se pueden consultar en la Biblioteca Digital Hispánica.



 

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