Septiembre 2009: Estrategia V. La leyenda del número asesinado (Educación Primaria)
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Septiembre 2009: Estrategia V. La leyenda del número asesinado (Educación Primaria)
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Escrito por Faviola Lorena Morales Morales (Durango, Dgo. México)   
Martes 01 de Septiembre de 2009

Estrategia V: La leyenda del número asesinado
Propósito:
Que los niños resuelvan problemas que impliquen  la comparación de números menores que de 50,a través de la escritura de la serie numérica convencional del 1 al 100.
Descripción:
  • Se plantea un problema para realizarse en pareja, el cual consiste en encontrar un número mayor que 1 y menor que 50.
  • Los niños por binas llenan una grilla acomodando los números que faltan en forma ascendente hasta el 100.
  • En seguida cuestionan al maestro sobre el número solicitado apoyándose en su grilla.
  • Finalmente un niño propone un número   a adivinar entre el 1 y el 25.

Contenido: Escritura de la serie numérica  del 1 al 10 en forma ascendente.
ActividadesRecursosEvaluación
  • Se lee a los niños  la leyenda “El número asesinado en la oscuridad”, la cuál comienza describiendo el lugar donde se desarrolla la historia y la gente que lo habitaba, haciendo  énfasis principalmente en la casa de la familia de los primeros cien números En la cuál  como su nombre lo indica, viven los números del  1-100,  y  sus características son muy peculiares, tanto que  ha ocurrido un asesinato en la familia, pero al ser tantos ellos  no encuentran quién pudo haber fallecido, la única pista encontrada por el mayordomo es que era menor que 50 y mayor que 1.
  • Se le solicita al grupo que haga estimaciones y son anotadas en el pizarrón.
  • Se les propone a los que ayudemos a resolver por binas el crimen del número asesinado , entonces se les solicita  que acomoden en una grilla a los integrantes de la familia, respetando el orden de la serie numérica. En la  grilla figuran algunos números y ellos deben escribir los que faltan.
  • Tiempo: 35 minutos.
  • Materiales:
    • Leyenda “El número asesinato en la oscuridad”
    • Grillas
  • Instrumentos:
    Guión de observación
  • Registro de evaluación:
    • Conceptos
      Serie numérica  del 1 al 10 en forma ascendente.
    • Procedimientos
      Escritura de la serie numérica del 1 al 100.
    • Actitudes
      Trabajo en equipo.
  • Evidencias escritas:
    Grilla numérica.

Contenido:  Comparación de números menores que 50.
ActividadesRecursosEvaluación
  • Una vez escrita  la  serie numérica en la grilla:
  • Se les pedirá que con ayuda de su pareja, descubran cuál fue el número asesinado, para lo cual ellos pueden cuestionarme, sólo puedo responder sí o no. Por ejemplo, pueden preguntar ¿es mayor que veinte? ¿Es de los ‘treintas?.
  • Luego de varias respuestas pueden arriesgar qué número piensan que es.
  • Los niños marcan en su grillas  los números que hayan sido descartados.
  • Cuando los niños hayan acertado, se lee el final de la leyenda y se corrobora el resultado y las estimaciones hechas con anterioridad.
  • Después se propone a  un niño que piense, en un número, lo anote en una hoja y pase al frente a proponer a sus compañeros que lo  adivinen.
  • Tiempo: 20 minutos.
  • Materiales:
    • Leyenda “El número asesinato en la oscuridad”
    • Grillas
    • Hoja
  • Instrumentos:
    Guión de observación
  • Registro de evaluación:
    • Conceptos
      Identificar números mayores y menores que una cantidad establecida.
    • Procedimientos
      Utilización de estrategias para identificar números mayores y menores que cierta cantidad.
      Comparación de las magnitudes de los números.
    • Actitudes
      Trabajo en equipo.

 
 
“Leyenda del número asesinado en la oscuridad”

La historia se desarrolla en el año 906 en la pequeña ciudad de Numerilandia, lugar característico por sus grandes casas y calles estrechas.
 
En la ciudad antes mencionada  habitaba una familia muy peculiar; la familia cien, que llamaba la atención por sus numerosos  integrantes.
 
Esta familia estaba compuesta desde los tatarabuelos hasta los tataranietos, los primeros se situaban en el primer piso de la  casa por ser viejos y no poderse mover con facilidad, ellos eran el 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99 y 100 que era el más viejo de la casa, incluso le ganaba por un año a su esposa 99.
En el segundo piso de aquella residencia dormían los bisabuelos que eran una decena, desde el 81, pasando por el 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89 y hasta llegar al 90, ellos no eran tan grandes como los del primer piso pero si eran de los mayores de la casa.
 
Así al llegar al tercer piso se podía apreciar a los abuelos; el 71, 72, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, 80, los cuales a pesar de no ser tan viejos ya tenían sus canas y se consideraban también de los más grandes.
 
De manera tal que cuando se iba subiendo el 2do, 3ero, 4to, 5to, 6to, piso los números  eran más jóvenes que los del piso anterior y por lo tanto menores que ellos, y al llegar al último piso en donde se encontraba el más chico de la casa, el 1, y sus hermanitos de los cuales 10 era el mayor.
 
En esta casa tan poco común, todos se llevaban muy bien, incluso habían adoptado como de la familia al mayordomo cero, pese a que cero no tenia valor para la gente de fuera, cero era muy valioso para sus patrones y le tenían un gran aprecio.
 
Bueno, sin hacer más largo el cuento, un buen día, en la oscuridad de una noche de viernes 13, entró a la casa de la familia cien un ladrón, que pretendía robarse algunos números para sumarlos y hacerlos más grandes y así poderlos vender en una ciudad aledaña.
 
Esa noche la familia había tenido una gran fiesta y entre sumas, restas, multiplicaciones y divisiones muy rítmicas, todos habían caído muertos de cansancio, así que nadie oyó entrar al ladrón. Éste entró por el cuarto del número más pequeño... el 1 pero no le tomó importancia ya que era muy pequeño y no valdría mucho...
 
El ladrón  bajo del piso 10 al 9 al 8, pues pretendía  llegar al primer piso y robarse a la decena de tatarabuelos  pero no tuvo mucho éxito pues en el piso siete el número 38 se había levantado por un vaso de leche  y sorprendió al ladrón, pero del susto al número 38 le dio un paro cardiaco y murió inmediatamente.
De igual forma al ver el escenario el ladrón salió atemorizado de la casa y desapareció de Numerilandia para siempre.
 
Al día siguiente en la casa todos lloraban mucho, pero con el tiempo encontraron una solución para no extrañarlo tanto y en el lugar que antes ocupaba el 38 pusieron al 37 y al 1 que sumados hacen el 38.

 

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